Aprendiendo Meditación en BUTÁN

Hoy os voy a hablar de Bután pero no desde un punto de vista turístico, aunque ya os adelanto que a los que les gusten los destinos lejanos, misteriosos y fascinantes, volverán de este país renovados y más contentos que unas castañuelas. Uno de mis preferidos de Asia, sin duda. La gente, el paisaje, la cultura, los monasterios, la comida, la sensación de armonía, etc.… ¡Uf! Difícil de superar.

Estoy seguro de que estaréis de acuerdo conmigo en que viajar va mucho más allá de ver monumentos. Bien es cierto también que para gustos los colores pero cuando nos decidimos por un destino, siempre hay un interés subyacente en su cultura, su naturaleza, su belleza arquitectónica u otro elemento.

Al viajar, yo soy partidario de siempre buscar una actividad o experiencia diferente. Algo que con dificultad podría hacer en otro lugar o que no sería igual en otro destino. Así que me puse a pensar… “Himalayas… Bután, budismo tibetano… lamas… ¡meditación!”. Lo tenía claro. Iba a aprender a meditar con un lama.

Espiritualmente (aunque la meditación no tiene que estar necesariamente vinculada a la espiritualidad. Es un ejercicio intelectual) me considero una persona normal. Ni mucho ni poco, ni tan calvo ni con dos pelucas. Lo que sí soy es una persona a la que le gusta aprender constantemente. Aprender cosas nuevas nos ejercita el cerebro y nos mantiene activos; aparte de los beneficios que nos ofrece un aprendizaje concreto en sí. Ya sea un idioma, primeros auxilios o a afinar zambombas (por cierto, ¿se afinan las zambombas? Nunca me lo había preguntado, que cosas… Tengo que investigar).

The Temple

Pues decididos (hice el viaje con una grandísima amiga y también viajera) a mejorar si cabe un viaje a Bután (que en sí mismo ya es de 10), nos propusimos encontrar un lama que nos enseñase, de primera mano, a meditar y, de paso, las bases del budismo tibetano. Un monje budista habría sido suficiente pero yo quería un lama. Punto. Y un templo budista. Otro punto.

Para no extenderme mucho y que no os durmáis, os diré que la determinación siempre paga. Y un buen día, tras la fascinación de una jornada cargada de emociones, caminatas y vistas para el recuerdo, allí estábamos, en un templo budista real, con todos sus adornos y ornamentas, su incienso y un sinfín de colores característicos.

“Nuestro” lama era un referente en Bután y en el budismo tibetano en general. No podíamos pedir más. De mirada serena, gestos pausados y mucha, mucha paz.

Nos dispusimos a impregnarnos de sabiduría y, aunque esperábamos un té, la bebida que disfrutamos durante toda la sesión fue agua caliente. Si, si, agua caliente. Un termo de grandes dimensiones nos acompañó durante todo el tiempo que estuvimos allí.

No paramos de hacer preguntas sobre la reencarnación, la felicidad, el budismo pero, principalmente, aprendimos a meditar. La respiración, la postura, la disposición de la mente, el entorno…

Aprendiendo Meditación

Nuestro nuevo amigo, de repente y sin previo aviso, entrecerraba los ojos como mirando a su nariz y respiraba con una leve sonoridad, ausente…. Al principio, nosotros nos mirábamos y, como los actores que cuando no saben que hacer con las manos cogen cosas, nosotros bebíamos agua caliente sin saber cuanto duraría aquel trance (mientras pensábamos: “a este buen hombre le ha dado un jamacuco”). Al poco tiempo el “volvía” con nosotros y nos seguía ilustrando. Poco a poco, le íbamos acompañando en las “ausencias”.

Al terminar la sesión, todas las preguntas habían tenido respuesta y ya sólo nos quedaba la práctica de ese momento en adelante. Porque meditar requiere práctica para aprovechar sus beneficios. Entre ellos, según los expertos, encontramos el reposo mental, el incremento de la creatividad, la concentración, la relajación, la mejora de la salud… No es poco, ¿eh? Y sus beneficios aumentan con la práctica continua.

Bután estará siempre entre mis mejores recuerdos de viaje y el tiempo pasado con tan ilustre lama, destacó sobre unos atractivos ya de por sí extraordinarios. Una experiencia enriquecedora, intensa e inolvidable.

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9 reflexiones sobre “Aprendiendo Meditación en BUTÁN

  1. Isaac Mar del Plata

    José Antonio ¿entrasteis por libre a Bután? Mirá que oí que es muy caro visitar ese país y es obligatorio contratar un guía local. Y el lama ¿os cobró plata por las clases de meditación?
    Gracias, es todo muy interesante lo que escribís, inusual. Seguí así, brother, haceme caso, que yo os sigo a diario.

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    • TravelZungu Autor del Post

      Hola Isaac, veo que eres un apasionado de los viajes! genial. Respondiendo a tus preguntas, te comento que no, no entramos por libre. En general, efectivamente, es necesario contratar un guía local.

      Caro? un poco, sí, la verdad, aunque las tarifas establecidas incluyen todo (transporte, guías, comida, alojamiento…) también hay que sumar los vuelos específicos con la compañía aérea nacional para llegar. Por otro lado, viajar sólo no te cuesta mucho más como ocurre en muchos lugares (ya sabes, llegas sólo y terminas a veces pagando por varios). Las recompensas son grandes pero sí requiere un esfuerzo económico considerable.

      Las clases de meditación se pueden encontrar gratis y de pago. Nosotros hicimos de las dos y ambas fueron experiencias fantásticas (y muy distintas). Eso sí, requiere algo de búsqueda y conocer un poco el terreno.

      Un abrazo!

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  2. Isaac Mar del Plata

    Sí, gracias, aunque yo no viaje mucho, sigo los principales blogs de viajes de allá en España, y vos tenés uno de los más lindos, pues viajás a sitios que ningún otro español viaja.
    Y no os enojés si os hago otra pregunta: ¿dónde os pusieron una pistola en la cabeza, como decís?
    Gracias otra vez y perdoná por preguntar tanto.
    Un abrazo

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    • TravelZungu Autor del Post

      Hola Isaac, el episodio de la pistola en la cabeza ocurrió en la Ciudad de México. Afortunadamente, estoy vivo para contarlo. Algún día os contaré la historia. Una historia que empieza en una alegre celebración y que casi termina en una fatal tragedia. Un abrazo, JA

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  3. Isaac Mar del Plata

    ¿Conocés los dos polos, el norte y el sur, más la Antártida? Argentina posee un fragmento de la Antártida, en la península, que es compartido con Chile e Inglaterra. Es mi sueño conocerla, pero el viaje sale por mucha plata. Leí que España tiene bases, pero no territorio.

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    • TravelZungu Autor del Post

      Hola Isaac, así es, viajar a la Antártida es caro. Muy caro. Carísimo. Personalmente, yo he cruzado ambos círculos polares. He estado en el Polo Sur geográfico y, por ende, en la Antártida, donde pasé unos 10 días. Probablemente los más caros de mi vida. El Polo Norte lo tuve que posponer en su día pero, en cuanto se de la oportunidad, allí estaré clavando mi bandera! para viajar a la península que comentas, existe una opción que te puede ahorrar mucho dinero. Te cuento. Hay muchos barcos que van a la Antártida que pasan o parten de Ushuaia. No todos van llenos y, cuando no lo están, puedes conseguir un pasaje a mitad de precio o con mucho descuento. Esto ocurría hace años y supongo que sigue ocurriendo (hay que investigar un poco). La suerte es un componente importante pero, si la tienes, podrás cumplir tu sueño antes de lo que pensabas. Un abrazo!

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  4. Vladimir

    Usted en clase de yoga y meditacion de Bhtan, tal vez acaso Usted aprendio a levitar? Escriben en libros que monjes budistas de Bhutan levitan mucho por encima de cuerpo humano. Usted vio monjes levitar en Bhutan? Usted seguramente reencarnacion de Marco Polo. Reportaje poderoso y puntos 10, maximo por remoto sitio, escritura graciosa y aventura con substancia.

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