Baños para Todos los Gustos

Estoy convencido de que todos los que viajamos nos hemos encontrado con baños (toilettes) de todo tipo en diversos países y culturas y algunos hasta nos han impresionado gratamente pero seguro que otros nos han horrorizado.

No hay nada peor que estar de viaje por ahí y tener que acudir a las llamadas fisiológicas en el momento más inoportuno, ¿o no? Especialmente para las aguas mayores. En esos momentos uno desea con todas sus fuerzas ser teletransportado a un lugar muy apartado de todo y de todos, sin prisas, de limpieza absoluta, espacioso, calentito, con papel de triple capa a la esencia del aloe vera y un kit bien surtido de revistas actuales (no como los Holas de la sala de espera del dentista) de tus temas favoritos.

Y os preguntaréis: “¿Por qué nos habla José Antonio hoy de estas cosas? Pues simplemente porque estaba pensando en ello el otro día y me puse a recordar. Y no precisamente en el baño porque donde estoy ahora mismo no hay taza sino un agujero y más que para reflexiones, el lugar da para ejecuciones. También se suma el hecho de que se comparte con otras siete u ocho personas y no mola nada, pero nada, que estés allí y, de repente, abran la puertecilla y te vean allí en postura poco decorosa. Además, ¿qué cara pones? No hay ninguna buena. Cualquiera que sea, se le va a quedar grabada al intruso en la mente forever.

El primero que me vino a la cabeza fue uno que, si no recuerdo mal, relaté en un post de Japón. Una taza con control remoto, limpieza de trasero y diferentes velocidades y frecuencias. No lo he vuelto a ver. A mí me dejó atónito y no pude hacer otra cosa que llamar a un amigo para contárselo en el momento. Ojo, que hablamos de hace casi ¡20 años! y ya los “japos” tenían esos avances. Todo un lujo.

Los de los países árabes son algo incómodos para nosotros (hasta que te acostumbras) y no sabemos muy bien qué hacer con la manguerita esa que tienen. Las primeras veces no te queda otra que la de asomar la cabecilla por la puerta y marcarte un “¡¡No hay papeeeeeel!!“. Claro, ellos te dirían: “¿¿Para qué??”.

Luego tenemos los holandeses que, por algún motivo, tienen una plataforma de recepción del paquete antes de ser enviado al infinito de las cloacas abisales. Es decir, que no cae al agua primero sino que se queda ahí en una zona de reposo esperando a que tú le digas “adiós” tirando de la cadena. Yo llegué a la conclusión de que, lo mismo, allí tienen muchos casos de lombrices o algo y así pueden estudiar el asunto antes de que desaparezca para siempre.

Me viene a la mente aquel de la Antártida, que era un cajón gigante con un agujero. En su interior, varios meses de proezas que serían transportadas de vuelta a Chile para no dejar ni rastro de nuestro paso por allí. Se te quedaba el culo que no te clavabas ni una chincheta.

Los que me gustan poco son esos que están muy de moda particularmente en hoteles para parejas de luna de miel que son muy bonitos pero son tan “naturales” y todo tan “a la vista” y transparente sin paredes que no te puedes esconder para dejar salir algún metano. Yo creo que se pierde el glamour y, carajo, que se supone que estás de luna de miel. Pues toma miel.

¿Y los del avión con su efecto vacío que parece que te va a succionar los ojos cuando das al botoncito? ¿Y los de los barcos que tienes que tirar de la cadena siete veces para que el “tema” deje de gritar “¡¡libertad!!”?

También están los africanos (cuando tienen). En las zonas rurales, en muchos casos es una caseta apartada de la choza que huele a choto permanentemente y que tiene un agujero. En éstos a veces te cuesta un poco encontrar la posición al principio mientras apartas moscas y te das cuenta de que entra tanta luz porque las cañas con las que está construido el lugar tienen una separación de cinco centímetros entre cada una. Vamos, como si estuvieras en medio del campo rodeado de tres palos. Intimidad a tope.

image4El que tenemos estos días, que es el que podéis ver en las fotos, me está gustando al final. No te da para mandar unos whatsapps (venga, no os hagáis los locos que lo hacéis todos) pero es verdaderamente práctico. Llegas, “tacatá” y te vas.

Y, ¡hala! Ya no quiero hablar más de baños. A ver si un día, que tenga todos los medios a mi alcance os pongo fotos de los otros baños si las tengo por ahí.

¡Hasta pronto! Por cierto, ¿¿dónde estáis leyendo esto??

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4 reflexiones sobre “Baños para Todos los Gustos

  1. León Hochman

    Excelente!!!!
    Tengo una colección de fotos de baños de todas partes del mundo. Los de Asia Central son de tomarles fotos. Hay que tener estomago para usarlos, ya sea de pie o sentado
    Te estoy leyendo en este momento en Miami tomándome un delicioso café negro sin azucar.
    Acabo de llegar de Komodo Island, visite a mis amigos los Dragones de Komodo, luego visite Timor del Este, Palau, Vanuatu, Tonga y Samoa.
    Fuerte abrazo.
    León Hochman.

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  2. Alicia (Nomadeando ando)

    Leyendo desde Marruecos! El baño de mi casa es a lo africano, pero entre pareces de adoble.
    Rapido y practico. “Llegas, tacatá, y te vas” (a veces se echa de menos algo donde apoyar… pero para mandar algún whtsapp si que me ha dado en alguna que otra ocasión) :)

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