Mamá, ¡Quiero Gazpacho!

¡Hola amigos! Ya estoy de vuelta en España. Sí, el viaje al Congo para ejecutar Proyecto Mzungu ha llegado a su fin y os escribo este post totalmente “over the march” para contar algunas cosillas de la vuelta. Sobre el final del proyecto ya escribiré largo y tendido próximamente.

¡La vuelta sólo nos ha llevado tres días! ¡yujuuuuuu! (A bote pronto suena largo pero es el mínimo así que genial porque podría haber sido mucho peor). Ya se instala la temporada de lluvias fuertes de nuevo allí y los traslados son épicos (como casi siempre). Llegamos con tanto barro que parecía que íbamos todos vestidos igual, jeje. El coche se quedó un montón de veces en el barro y volvíamos con los visados caducados pero no perdimos la sonrisa en ningún momento. Para terminar de rematar la aventura, en Kampala, Uganda (de donde salía nuestro vuelo) nos esperaba un atasco por lluvia monumental que nos hizo llegar a las tantas a nuestro hospedaje. Menos mal que el vuelo no salía ese día (y es que ya me conozco yo la película…).

En la frontera para cruzar a Uganda, como siempre, se perdió un buen tiempo. Nada menos que seis oficinas por las que pasar (dos de inmigración, dos de policía y dos de sanidad). No conozco, y creo que puedo opinar, ninguna frontera como ésta. ¡Ojo! ¡¡Que sólo hablo de los trámites del lado congoleño!! Luego vendrían los de Uganda pero esos son más normales. Y a todo esto, con los visados caducados… Pero es que no nos podíamos ir de allí dejando el proyecto empantanado así que… a inventárselas…

Mi familia me esperaba en el aeropuerto como siempre. Me encanta. Abrazos, sonrisas y mucha emoción. Les llevo siempre en mi corazón pero tenerles delante es lo mejor que hay. Por cierto, ¡qué calor hace en Madrid! ¿¿Qué habéis hecho?? No subáis el termostato cuando llego yo que han sido cuatro meses muy duros, leñe.

Con miles de maletas y colgajos llegué a mi casa donde me esperaba una hermosa tortilla de patata, un fuet y otras delicias pero… ¡¡Mamá!! ¿¿¿Y el gazpacho??? Y no tardó en llegar… Un verano sin el gazpacho de mi madre es como “Saber y Ganar” sin Jordi Hurtado, no se entiende.

Ya os contaré más cosas. De momento, me iré al Triángulo de las Bermudas. Al mío particular. De la cama a la nevera, de la nevera al sofá y cerraré el triángulo volviendo a la cama. Todo eso en bermudas, por supuesto.

Eso sí, os adelanto que no llegué solo. Un polizón ha aparecido… Y es qué África es mucha África…

¡Hasta la semana que viene!

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6 reflexiones sobre “Mamá, ¡Quiero Gazpacho!

  1. Isaac Mar del Plata

    Karibu, brother ¿habés adoptado un pibe congoleño? ¿O habés agarrado un novia congoleña y llevado a Madrid?, jejeje No nos dejes intrigados.

    Responder

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