SUAZILANDIA: Pequeño pero Genial

Hoy dejamos los misterios de la isla de Grimsey en Islandia para volver a África. En concreto a un país pequeño y del que sólo oímos hablar, si es que llega a nuestros oídos, cuando se da algún evento importante de las casas reales a nivel mundial. Hoy nos vamos al Reino de Suazilandia.

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¿Y dónde está este reino? pues entre Sudáfrica y Mozambique. Al sur del continente africano. Un país que ofrece no pocas posibilidades de observar fauna y tradiciones africanas.

No tiene salida al mar y es bastante pequeño en comparación con sus hermanos de la zona pero ahí está y, como no podía ser de otra manera, ¡¡había que visitarlo!! A continuación os relato algunos momentos difíciles de olvidar.

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Me encontraba en Maputo, capital del Mozambique, cuando se me cruzó un cable y cogí un autobús local que me llevaría a través de la frontera hasta la ciudad de Manzini en Suazilandia.

Fui muy temprano a la estación de autobuses para salir en el primero que fuera en esa dirección. Como muchas estaciones africanas, aquello era un caos absoluto. Caos para nosotros porque ellos se apañan de lujo.

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Tras preguntar en mi mejor “portuñol”, encontré mi autobús y me metí corriendo para coger un buen sitio. Error. Me hice fuerte en una ventanilla para ver como poco a poco iba entrando gente… y más gente… y más… y más… hasta que me fusioné con la pared del pequeño vehículo. Habían pasado dos horas y ya no podía salir ni a hacer pis… ¡y todavía no habíamos salido! Un desastre. Eso sí, ventanilla, que luce mucho.

Así, apiñados entre gallinas y olores de todo tipo, llegamos horas más tarde a Suazilandia. Tras un minucioso proceso de excarcelación, salí del autobús todo doblado y con la vejiga a punto de estallar. ¡Empezaba mi aventura!

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Había quedado con una persona local en la estación de Manzini. Sólo me había dicho: “En la esquina de la estación nos vemos…”. Claro, si sólo hubiese una esquina y poca gente… pero allí había cuatro esquinas ¡¡y más gente que en La Castellana cuando España ganó el mundial de fútbol!!

Bueno, el caso es que una hora después nos encontramos y me monté en su coche que parecía la verbena de La Paloma por dentro. Muchas cosas colgando, la música a tope (eso sí, curiosamente era música country… y religiosa… ahí queda eso…), botellas y papeles por todos lados… Yo creo que vivía dentro del coche.

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Mi nuevo amigo y yo nos recorrimos buena parte del país. Da gusto ir con una persona tan conocedora de su entorno y sus bondades, aunque los dados de gomaespuma te vayan rebotando en la cabeza en cada curva.

Comimos de todo en cada mercado al que llegábamos. No puedo evitar probar la comida local y allí comí excepcionalmente bien y muy barato.

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En uno de estos mercados, un hombre me contó una ancestral costumbre de su país: “Aquí, en Suazilandia, los hombres cocinaban la cabeza y las patas traseras de los animales… y tú te preguntarás ¿porqué?”. A lo que yo respondí: “Claro, buen hombre, ¿porqué?”. Y me respondió con sonrisa burlona: “Pues porque se creía que si cocinaban el cerebro, se volverían inteligentes, si cocinaban la lengua, hablarían más de la cuenta y si cocinaban las patas traseras, saldrían corriendo…”. Mira tú…

También tuve la oportunidad de asistir a una escena de “ligoteo”. Digamos que la versión local del clásico “estudias o trabajas, nenita…“. Básicamente fue lo mismo pero con un “vas o vienes, nenita negrita…” y se pusieron los dos súper remolones y yo delante. El caso es que se la ligó allí en pleno cambio de rasante. Yo me dije para mis adentros: “tengo que probar yo esto del vas o vienes…”.

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Unos de los momento álgidos de aquel viaje ocurrió cuando me hospedé una de las noches en un hostal relativamente apartado de todo y en el que estaba yo sólo en todo el edificio.

Bastante tétrico era ya el lugar de noche cuando cayó una tormenta monumental con rayos y truenos de escándalo. A eso me tocó sumarle la manifestación de todo tipo de bichos bajo mi cama y unos crujidos inexplicables en el piso de arriba… sólo faltó que las niñas del pasillo de El Resplandor se pasasen a darme un beso de buenas noches. Me hice caquita pero bien esa noche.

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Y bueno, como es verano y estaréis deseando iros a chapotear en el agua muchos de vosotros, os dejo por hoy. Otro día os sigo contando mis aventuras por Suazilandia. Un país que me dejó muchos recuerdos y un buen amigo.

¡Hasta la semana que viene!

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Un pensamiento en “SUAZILANDIA: Pequeño pero Genial

  1. vladimir

    un otro poderoso reportaje con gracia y entusiasmo sobre costumbres y mercados con comida local de animales y autobuses rellenos de nativos, usted escribe atractivo para lectores. gracias

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