KIRIBATI: ¿Un Lugar para Perderte? II

Hoy seguimos en Kiribati, con sus zurullos en el agua, relatándoos las cosas que me ocurrieron en tan paradisíaco país. Si os perdisteis el post anterior, haced click aquí. Podréis seguir mejor la historia y sus personajes. Vamos allá…

No todo eran actividades diurnas. Aunque estos atolones no son precisamente Ibiza un sábado de verano, en algunas islas hay algún lugar donde tomarte una cerveza y conocer gente.

Por las noches me iba a un bar cerca de mi alojamiento donde pude compartir horas con gente de todos los orígenes. Un empresario australiano, mi nuevo amigo indio con sus eructos, unos marineros ecuatorianos, otros papuanos… Los mejores momentos eran siempre al final, cuando me quedaba a veces tomándome unos cuantos Jeam Beams (era lo que estaba de moda) con los marineros papuanos. Intercambiamos mil y una historias y me hablaban sobre sus vidas dentro del barco durante tanto tiempo sin ver tierra.

Las mujeres que atendían el local, y muchas en la isla, estaban casadas con marineros a los que veían una o dos veces al año pero su estatus de mujeres casadas era preferible para ellas. Allí entendí bien aquello de “una mujer en cada puerto“…

Kiribati

Ya de día, y con el afán de seguir conociendo el atolón, nos fuimos, Don Eructo y yo, al siguiente islote con nuestro conductor. El tema es que el coche no puede pasar porque no hay puente pero, cuando la marea está baja, se puede cruzar caminando con el agua por los tobillos (o los pezoncillos según el momento). El coche nos llevó hasta donde pudo y me di cuenta de que mi amigo no iba vestido precisamente para la playa. Más bien para recibir al presidente de Kiribati. Pantalón de pinzas, botines de cuero, camisa…

Nos quedamos ambos mirando al horizonte, al otro lado… Pero este hombre no se movía. Le pregunté: “Brother, ¿vas a cruzar así?”. No decía nada. Le miré pero parecía como ido. Yo pensaba: “A ver si le ha dado a este hombre un ictus y se ha quedado tieso…”. Le hablé de nuevo: “¿Cruzamos?“. Con la mirada fija en la orilla opuesta, negó con la cabeza y dijo: “¡Es que no pienso cruzar por el agua!“. A lo que le susurré: “Y… ¿Qué esperabas? ¿Que iba a venir Moisés a echarnos una mano? Anda, déjate de historias que no has venido hasta aquí para quedarte amodorrado en una silla mirándote el ombligo…”.

Estuvimos allí un rato mientras le convencía. Al final, se quitó los botines, se remangó el pantalón, eructó de soslayo y cruzamos los 100 metros que nos separaban de la otra orilla.

Kiribati

Lo primero que nos encontramos fue una cabeza de perro decapitada sobre la arena. No os pongo la foto porque no es muy agradable, la verdad. Pero tras seguir por la playa llegamos a un pequeño alojamiento rústico. Muy básico, sin prácticamente nada pero con un par de palafitos sobre el mar que eran alucinantes. Tras descansar allí un rato apareció la chica guapa (australiana creo yo) que había visto en el aeropuerto… en traje de baño… El indio eructó y yo respondí: “Así es…”. Como no soy un depredador pastoso de playa, seguimos camino a un criadero de almejas gigantes. Lo de gigante no es porque sí. Pueden llegar a medir más de un metro, pesar más de 200 kilos y ¡¡vivir más de 100 años!!

Kiribati

De múltiples y brillantes colores (azul, verde, rojo, amarillo…), se exportan a todo el mundo para acuarios. Son hipnóticas. Se pueden ver haciendo snorkel o buceando en algunos mares y océanos del mundo. En el mismo lugar había un australiano que fabricaba… ¡¡¡catamaranes de lujo!!! Allí, en medio de la nada. Sin carretera y rodeado de cocoteros. Curioso el hombre allí con sus herramientas.

Al volver y evitando que nos llegara la hora de la subida de la marea (si no, imaginaos, te puede llevar la corriente hasta el mar de zurullos en el interior de la laguna), tuvimos un momento de alta tensión.

Kiribati

Nos paramos un momento a tomar una foto. Me bajé del coche y me di cuenta de que estábamos justo en el lugar en el que comienza la pista de aterrizaje del aeropuerto. Son sitios tan pequeños y tienen tan pocos vuelos que la pista no está vallada y la gente pasea por ella. Puedes perfectamente recorrerla caminando o tumbarte a tomar el sol (bueno, mejor dicho, freírte como un huevo).

Al subir de vuelta al coche, un tremendo estruendo inundó el ambiente. Cada vez más fuerte. ¿Cuál era la probabilidad de que justo en ese momento llegase un avión? Pues muy pocas, queridos amigos, muy pocas. Pero así fue. Por el lado derecho vimos como un Boeing 737 estaba a punto de tomar tierra encima de nuestras cabezas.

El conductor se quedó bloqueado y empezamos a gritar a la vez: “¡¡ARRANCAAAAAA!!“. Y el conductor dijo: “PERO… ¿¿¿VOY HACIA DELANTE O HACIA ATRÁS???”. Y me salió del alma un desgarrador grito: “¡¡¡PERO QUÉ MÁS DAAAAAA!!! ¡¡¡HACIA DELANTEEEEE!!! ¡¡¡PERO ACELERAAAAAA!!!“. Y picando rueda nos salimos de la pista. Con los ojos desorbitados vimos cómo el avión tomaba tierra a nuestro lado. ¡Tan desorbitados como los de sus atónitos pasajeros! Qué susto más gordo. Nos hicimos caquita. Fue el único momento del viaje en el que esperaba el eructo de mi amigo para recordarme, al menos, que seguíamos vivos…

Kiribati

Después de tan impactante experiencia nos fuimos cada uno a su lugar a dormir una siesta. En Kiribati sí que saben de siestas. Hay gente durmiendo a todas horas por todos lados. ¡¡En España somos unos principiantes a su lado!! Así que con un eructo de mi amigo y un buen ronquido de mi parte, ¡¡me despido hasta la semana que viene!! no sin antes recordaros que si os gustan y tenéis la oportunidad de visitar este tipo de lugares, no dejéis de hacerlo. Son experiencias únicas, cargadas de historia, de sonrisas de gentes amables, de charlas, de paisajes de película y de sensaciones para recordar siempre.

Si queréis leer más sobre islas del Pacífico, echad un vistazo a Vanuatu, Tuvalu, Fakarava, en la Polinesia Francesa, Islas Salomón, Nueva Zelanda, Isla de Pascua e Islas Cook. ¡Y ya vendrán muchas más!

¡¡Hasta el lunes!!

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4 reflexiones sobre “KIRIBATI: ¿Un Lugar para Perderte? II

  1. Mario

    Como sabes ganarnos con lugares del Pacífico :) . De los mejores recuerdos que me llevo de los viajes, son las conversaciones con otros viajeros, esas cervezas no se olvidan. Un abrazo¡¡¡

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  2. Vladimir

    Este reportaje original por sitio y otorgo 10 puntos por remoto sitio, pero substancia pobre, Usted no describe folklore, no habla Usted de aborigenes costumbres, no danzas mujeres nativas en top less, no cocos, no pescadores, no musica de tambores. Como substancia otorgo 2 puntos. Pero me gusta. Total promedio reportaje 6 puntos.

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