BANGLADESH: Memorias Indelebles II

Hoy seguimos con el relato de Bangladesh (o Bangladés), ese gran país. Si no leíste el post anterior, haz click aquí. Si lo leíste, sigue leyendo…

Terminábamos la semana pasada en una pequeña aldea en la profundidad de Bangladesh. Ya éramos los protagonistas de la comunidad. Nos conocían todos y, si no, estaban a punto de hacerlo…

Bangladesh

Antes de cenar nos metimos en el “bar” a tomar un café. Estábamos todos apiñados, pero mucho, hombro con hombro y nos echamos unas risas con jóvenes y mayores. Intercambiamos historias sobre esto y aquello y hacíamos malabares para mantener el contenido de la taza en su sitio. Era hora de irse a comer algo y a esperar al grupo de música local que nos iba a deleitar con sus piezas más solicitadas.

Bangladesh

Nunca nos imaginamos lo que iba a ocurrir cuando empezaron a cantar y a hacer sonar sus instrumentos.

Estábamos tan integrados que empezamos a bailar. Ellos nos acompañaron (los músicos y todo el pueblo que también estaba allí).

Bangladesh

Poco a poco el tono fue subiendo, todos cantábamos, cada vez se sumaba más gente y bailábamos casi sin espacio (“bailaaaaar pegaaaaaados es bailaaaaar…”).

De repente, como si nos hubiera poseído un demonio, comenzamos a saltar, a gritar ¡¡¡TODOS A LA VEZ!!!

Bangladesh

Nos quitamos las camisetas y las ondeábamos en el aire…¡¡cada vez saltábamos todos más alto, gritábamos más fuerte!! ¡¡¡¡LA LOCURA SE APODERÓ DEL LUGAR!!!! 

Desde de ese momento, y en adelante, éramos todos como hermanos. No suelo publicar vídeos pero para que os hagáis una idea (y de paso yo practico un poco con esto de los vídeos en el blog), ahí os va un extracto de lo que estaba ocurriendo en ese momento. De traca.

 

El buen rollito se acabó cuando, pasada la euforia colectiva, le dimos una propina a los músicos y, por lo que se ve, no fue suficiente. Se extendió la voz por todo el pueblo. Que vergüenza. Les hicimos volver a golpe de: “¿Os hemos dado un billete verde? ¡qué malentendido! ¡queríamos daros este azul…! (miradita del tamborilero)… y este rojo… (otra miradita)… y este marrón…”.

Bangladesh

Ya salvada nuestra reputación en la comarca, nos fuimos a jugar a las cartas con nuestros anfitriones y sus amigos. Nunca llegamos a entender el juego pero nos sentaban allí y cada uno tenía una persona al lado que nos iba diciendo qué carta había que tirar… Pues ni así ganamos

Todos los nombres de los allí presentes terminaban en “on”. A saber: Papón, Sumón… hasta Mamón (no es coña)… mi amigo es Antón, yo Joseantón… sólo faltaban Matón, Faltón y Tampón…

Bangladesh

Durante las comidas había una especie de guerra o, más bien diría yo de concurso, de sorbidos. En la primera ocasión, Antón me miraba perplejo. Yo le dije: “Tú sorbe, sorbe alto y fuerte, ¡¡como si no hubiera un mañana!!”. Tras cada sorbido mirábamos sonrientes a nuestro alrededor con la cara boba. Y nuestros estruendosos sorbidos se mezclaron con los suyos. Y fue así como nos terminamos de integrar del todo. No hacía falta hablar bengalí; un buen sorbido lo decía todo.

Bangladesh

Un día visitamos la escuela local y la escuela de Corán (Bangladesh es un país mayoritariamente musulmán). En la primera hasta di una clase de geografía ante la atenta mirada de los estudiantes (y del séquito). Y, en la segunda, mantuve una profunda conversación con el profesor sobre el Islam. Estas charlas son una de las mejores formas de entender y aprender de nuestro mundo. Me encantan.

Bangladesh

Nuestro días allí transcurrían entre visitas al mercado (con el séquito, por supuesto), charlas con las gentes, exploraciones de templos devorados por la selva y hasta una pequeña fábrica de pashminas algo lejos de allí.

Eran personas sencillas, cercanas, con sus ilusiones y sus momentos. Felices de enseñarte su cultura, su acontecer. Gente de verdad. Personas ajenas a la carrera de ratas en la que se han convertido nuestras sociedades.

Bangladesh

Nos habían dicho que una madre quería que nos llevásemos a su hija para desposarla. Nos quedamos estupefactos pero no terminamos de creérnoslo, aunque el tiempo vino a decirme que ocurriría más veces después en mis viajes.

 

Bangladesh

Lo que sucedió el último día fue impactante. Allí estábamos, cargando el vehículo con nuestras cosas bajo una lluvia incesante para volver a casa cuando apareció la mencionada madre con su hija de 13 años. A su lado, una maleta. En su cuerpo, sus mejores vestimentas. Era cierta la intención de la madre. A mí me recorrió el corazón una fuerte amargura y una intensa tristeza.

La niña con su maleta, empapándose, no sabiendo muy bien lo que ocurría. La madre rogándonos que, por favor, nos la llevásemos. Y me queda claro que no era por que no recogía su habitación. El sueño de una vida mejor para sus hijos impera en los corazones de los padres. Desde aquí, buena señora, créame, no todo es oro lo que reluce al otro lado aunque le entiendo.

Amablemente declinamos su ofrecimiento y nos despedimos. El coche se puso en marcha y veíamos cada vez más lejos a la madre y a su hija bajo la lluvia, con los ojos alicaídos… como si se fuese un tren que jamás volvería a pasar…

Hasta la semana que viene.

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6 reflexiones sobre “BANGLADESH: Memorias Indelebles II

  1. Vladimir

    Mejor relato de todos que Usted escribe, con emocion y mucho ternura. Mejor que Blangladesh primera parte. Gracias. Usted sabe viajar y saber escribir muy bien y correcto. Casi lloro mucho al leer el relato sobre hija joven con maleta que Usted no llevo a su pais España.

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    • TravelZungu Autor del Post

      Hola Vladimir, gracias por tus palabras. Efectivamente, el relato de la hija es muy triste. Tan triste como verídico. Ojalá pudiéramos ayudar a todos los necesitados. Un abrazo

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  2. Magali Hinojosa

    Me gusto mucho tu relato de Bangladesh. Anuque no lo creas no he Ido a este pais, pero despues de tus comentarios espero ir muy pronto. Un abrazo y a seguir viajando

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    • TravelZungu Autor del Post

      Querida Magali, viajera de viajeras, me alegro de que te haya gustado. Espero que cuando vayas vivas una experiencia única y no te olvides de contarnos cómo te fue! Un súper abrazo.

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  3. Félix Lezama

    Mr. JARD,

    Su relato simplemente me deja perplejo y me alegra haber conocido en persona a tan magnífico ser humano. Un abrazo y mi admiración eterna.

    Saludos!

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    • TravelZungu Autor del Post

      Gracias Félix. Es un lujo tener lectores como tú. Estoy seguro de que disfrutarás, si no lo haces ya, de grandes aventuras. Y recuerda que todos tenemos algo digno de admirar. Tú también. Un abrazo viajero, amigo!

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